martes, 26 de abril de 2016

Película / Náufragos de San Blas - Dir: Julio almada Jr.

(Fotografía del medio Nayarit en Línea)


Película: Náufragos de San Blas
Director: Julio Aldama Jr.
Duración: 90 min
País: México
Año: 2007

Análisis y opinión de la película.

Se dice que acordaron una gran suma de dinero por un contrato con una productora de cine, que el gobierno federal mexicano les iba a dar un sustento de por vida y además la panga (pequeña embarcación utilizada por pesadores) en la que viajaban se colocaría como monumento histórico en el puerto de San Blas. Al parecer no se les cumplió cosa alguna, pero cabe mencionar que no hay líneas de información confiables para sustentarlo.

Era agosto del 2006 cuando pescadores mexicanos son rescatados cerca de las Islas Marshal, próximas a las costas de Australia, después de recorrer 8 mil kilómetros en el interior del mar Pacífico. Al inicio fueron cinco los tripulantes que naufragaron, pero después de nueve meses y nueve días sólo Lucio, Jesús y Salvador sobrevivieron.

La película de Julio Almada Jr. es su versión a este supuesto hecho real. Este filme llegó en un momento en el que México renovó su mandato presidencial, con la llegada de Felipe Calderón, hecho que generó tensiones dentro y fuera de la esfera política, de ahí que se dijera que los náufragos del puerto de San Blas fuera una cortina de humo, puesto que la noticia recorrió varios medios internacionales.

En la interpretación de lo sucedido a los náufragos, Aldama Jr. propone una idea de que los pescadores fueron engañados. Se les asignado un trabajo en donde tenían que recoger y trasladar varios paquetes de pescado congelado venidos desde Japón. Dicha labor era falsa por que los paquetes contenían kilos de marihuana y en realidad este trabajo era una operación que los involucraba directamente con los movimientos de la droga por parte de cárteles de la droga.

Nuestros personajes después de estar perdidos varios días en alta mar esperando los paquetes, por fin logran tomar el cargamento en su bote para entonces trasladarlo a un navío, el cual los distribuiría por diferentes zonas de las costas del pacífico mexicano. Una vez realizada su función, los pescadores son recibidos de buena manera en el barco y se integran al festejo por haber realizado peligrosa tarea. Los antes náufragos ahora se encuentran en esta gran embarcación sin saber aún la verdad de lo que esta misión representaba, pero el descuido de uno de ellos hace que los tomen como rehenes en el barco.

Meses después de estar como prisioneros deciden escapar en su pequeño bote en el que llegaron al navío y así sucede. Nuestros personajes ya no se encuentran a merced de las armas de los narcotraficantes, ahora los enemigos son un tanque de combustible vació, el inmenso mar alrededor de ellos, las horas de exposición directa al sol, así como todos aquellos elementos que se sumen a este nuevo viacrucis que enfrentan.

Más allá de lo que parece ser una historia increíble y que se tiene que llevar al cine, la película se vuelve una especie de broma. En parte porque las personas que vemos en pantalla son actores no profesionales, cuestión con la que no estoy en contra, pero en esta producción los actores en algunas escenas no transmitían lo suficiente o bien exageraban frente a la cámara. Además de que muchas de las secuencias se pudieron resolver en una sola, sin tener que ser reiterativo una y otra vez para decir algo específico. Por ejemplo, cuando están naufragando por primera vez, el director pudo únicamente mostrar dos escenas de mínima duración para darnos a entender que están varados en alta mar, en cambio, vemos una y otra vez escenas de ellos flotando a la deriva, además los diálogos de los personajes hablan sobre esta situación. Entonces me parece que tenemos lo mismo en los diálogos, en las imágenes y en los sonidos. Pienso que todos los elementos deben de estar unidos en un punto determinado para que la situación que vemos en pantalla tenga la fuerza necesaria, pero no caer en la repetición y reiteración burda de lo mismo en las imágenes, en los sonidos y en los diálogos.
También tiene errores notorios como que en ocasiones se ven las sombras de los camarógrafos, el sonido varía muy notoriamente en el volumen dentro de una misma escena, así como  que los personajes aparezcan con ropa diferente cuando no deberían.

Por último, a pesar de esto, lo que rescato de la obra de Julio Almada Jr. son varias locaciones, algunos personajes como lo fueron vendedores en un puesto de venta de pescado o las mujeres en el bar cerca de la costa, así como algunas situaciones que me parecieron sinceras frente a la cámara y momentos involuntariamente graciosos que se generaron por el hecho de haber trabajado con actores no profesionales.

Hasta aquí mi opinión y análisis. La siguiente aportación trataré de reducirla en extensión.

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