martes, 9 de febrero de 2016

Esculpir en el tiempo_ Los comienzos. Andrei Tarkovsky






En este primer capítulo titulado “Los comienzos”, Tarkovsky nos narra la experiencia que tuvo inicialmente con La infancia de Iván, su primer trabajo como director. A partir de él, viéndolo retrospectivamente y comparándolo con sus otras películas, concluye que la producción cinematográfica, por estar ligada visual y formalmente a la realidad, debe sujetarse a la vida y expresarla con el fin de llegar a la emotividad del espectador.
Hay unos renglones en los que menciona aquellas películas que parten de la idea de imitar un cuadro famoso y llevar su composición a lo cinematográfico, y dice Tarkovsky, que esto le quita autonomía compositiva e independencia creativa al cine por quedarse en la imitación.

Y mientras niega esto, afirma que el cine debe seguir a la vida, ¿pero acaso esto no le quita independencia por limitarse a imitar? Si bien toda producción está basada en quien la elabora y en su forma de ver al mundo, también creo que es posible brindarle autonomía a lo que se hace y buscar hacer algo diferente (si se trata de evitar la reproducción) ¿Y si en vez de estar supeditado a la linealidad de una historia, las acciones y movimientos, seguir un trayecto, principio, desarrollo y fin, propusiera algo más? Quizás algo propio del cine, del encuadre, del tiempo…Lo que lo hace diferente a otro tipo de expresión artística, como la pintura que es estática. No se vive una pintura como se vive el ver una película, aunque estemos sentados tres horas en el cine y movamos solamente los ojos. Tanto el tiempo como la forma en que las imágenes se suceden,  está más vinculado que otro arte a la manera en como percibimos la realidad. Pero ¿por qué limitarse a seguir una historia? Quizás deba producir imágenes envolventes, que no cuenten una historia, sino que jueguen con la percepción del tiempo y del espacio.  Que vuelvan el cine algo vivencial física y no virtualmente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario